La erosión costera y las marejadas han expuesto toneladas de residuos domiciliarios y hospitalarios de un basural de más de 50 años en playa Isla de los Reyes, Talcahuano. Especialistas y autoridades realizaron una visita técnica para definir estudios, mientras crece la urgencia de retirar la basura antes de que se disperse por toda la bahía y afecte a comunas vecinas como Tomé.
En el marco del trabajo intersectorial de la mesa conformada el pasado 8 de septiembre para abordar la problemática del ex vertedero ubicado en playa Isla de los Reyes, en Talcahuano, se realizó una visita técnica a terreno para evaluar los requerimientos de estudios hidrogeológicos y de riesgo ambiental y sanitario. La instancia busca identificar las medidas de contingencia necesarias y avanzar hacia una solución de mediano y largo plazo, sustentada en antecedentes técnicos que permitan abordar esta problemática.
La actividad contó con la participación de especialistas de la Pontificia Universidad Católica de Chile, SERNAGEOMIN y el Centro EULA de la Universidad de Concepción, junto a representantes de instituciones públicas que conforman la mesa de trabajo, como el Gobierno Regional, ASMAR, Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), seremi del Medio Ambiente, seremi de Salud y Municipalidad de Talcahuano. La jornada tuvo como finalidad identificar las principales necesidades técnicas para definir los estudios que se requieren ejecutar y orientar la toma de decisiones respecto del abordaje del ex basural.
Este antiguo vertedero, que operó aproximadamente entre 1974 y 1990, acumuló residuos domiciliarios y hospitalarios —incluyendo jeringas, envases de vacunas y sueros— que quedaron enterrados a pocos metros de la costa. Las marejadas y la erosión de los últimos inviernos han dejado al descubierto al menos tres kilómetros lineales de desechos, los que están siendo arrastrados hacia el mar y dispersándose por la Bahía de Concepción.
La contaminación no se limita a Talcahuano. Las corrientes de la bahía pueden transportar plásticos, microplásticos y materiales potencialmente tóxicos hacia las costas de Penco y Tomé, poniendo en riesgo el ecosistema marino, los recursos bentónicos y la actividad de la pesca artesanal en esas comunas. Organizaciones ambientales advierten que la situación ya constituye un desastre ambiental en curso y no una amenaza futura.
El seremi de Medio Ambiente, Mario Delannays, reconoció en terreno la complejidad de dimensionar el volumen de residuos y su interacción con especies que anidan en la zona, como el pilpilén. Solange Jara, directora de Medio Ambiente de Talcahuano, destacó la necesidad de apalancar financiamiento para una solución rápida, mientras se evalúan medidas provisorias de retiro del borde costero, proyectadas eventualmente para 2027.
Urge actuar con celeridad. Mientras no se retire de forma segura y definitiva esta basura histórica, cada nuevo temporal incrementará la dispersión de contaminantes por la Bahía de Concepción, afectando la biodiversidad, la salud pública y las economías locales de todas las comunas que comparten este cuerpo de agua, incluida Tomé. La mesa intersectorial debe transformar los diagnósticos técnicos en obras concretas de remoción y restauración antes de que el daño se vuelva irreversible.
