martes, octubre 06, 2026

Pago electrónico en micros a Tomé funcionará con "doble tap": pasajeros deberán validar al subir y al bajar

 

El seremi de Transportes del Biobío, Henry Campos, confirmó que el sistema de cobro por tramo exigirá validar la tarjeta en ambas puertas del bus, mientras avanza la instalación de validadores en el Gran Concepción.

Una de las principales dudas que dejó la llegada del pago electrónico al transporte público del Gran Concepción tiene relación con las micros que conectan con Tomé. A diferencia de los servicios al interior del área metropolitana o hacia Santa Juana, que operan con una tarifa fija, los recorridos hacia la comuna costera trabajan con valores diferenciados según el tramo recorrido, lo que obligaba a definir un mecanismo especial de cobro.

Cuando Busmatik se adjudicó el proceso, la empresa adelantó que evaluaba dos alternativas. La primera consistía en que el conductor utilizara una teclera para seleccionar el valor correspondiente a cada pasajero. La segunda era el llamado "doble tap", es decir, una validación al subir y otra al bajar del bus, lo que permite calcular el cobro según la distancia efectivamente recorrida.

Finalmente, será esta última opción la que se aplique en las micros a Tomé. Así lo explicó el seremi de Transportes del Biobío, Henry Campos, quien señaló que se trata de la alternativa más eficiente para un trayecto largo y con tarifas diferenciadas. "Será con doble tap, eso significa que se deberá validar al momento de subir y a bajar de la micro. Esas micros tendrán validadores en las dos puertas, se está trabajando en eso", detalló la autoridad.

Queda por resolver qué ocurrirá con quienes olviden validar al descender. Campos indicó que se realizará una campaña de difusión para evitar esta situación y que aún no se define qué pasará con los pasajeros que no cumplan con la doble validación. Desde la empresa comentaron que, en esos casos, podría aplicarse el cobro de la tarifa completa asignada al recorrido.

El sistema, denominado BusPay y adjudicado al Grupo Busmatick, abarcará más de 2.000 buses en 11 comunas, entre ellas Tomé, además de Concepción, Penco, Chiguayante, Hualqui, Hualpén, San Pedro de la Paz, Talcahuano, Lota, Coronel y el servicio rural de Santa Juana. Permitirá pagar con tarjetas de transporte, dispositivos móviles y tarjetas bancarias, además de validar códigos QR. Contempla también cinco centros de atención, un call center, un sitio web oficial y cerca de 500 puntos de recarga, a los que se sumarían más de 700 puntos de venta de tarjetas según dijo el seremi.

En cuanto a los plazos, según datos de la Seremi de Transportes, cerca del 40% de las máquinas ya cuenta con el equipamiento requerido. Aunque los validadores comienzan a verse en las micros, todavía no están operativos y este período es de adaptación. Se estima que recién en diciembre podría comenzar el pago con tarjeta, con un periodo de método mixto, y que para marzo de 2027 el pago en efectivo quedaría eliminado por completo.

En paralelo, la semana pasada se realizó en el Gimnasio Municipal de Tomé una jornada de entrega gratuita de la Tarjeta de Transporte para Adultos Mayores, iniciativa del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones que permite acceder a una rebaja del 50% en la tarifa. Los asistentes pudieron enrolar y activar sus tarjetas, además de recibir orientación sobre su uso, con el apoyo de la Seremi de Transportes y Telecomunicaciones del Biobío.


domingo, octubre 04, 2026

Fundación El Árbol: “Si no cuestionamos el modelo lineal de extracción y desecho, las alternativas solo serán maquillaje”

En entrevista con Tomé al Día, el director ejecutivo de la Fundación El Árbol, Milton Neira, detalla las dos áreas de trabajo de la organización con base en Concepción, basura cero y restauración de ecosistemas, advierte sobre el colapso de los rellenos sanitarios del Gran Concepción y llama a un modelo de desarrollo que mida bienestar y resiliencia climática, no solo crecimiento económico.

Milton Neira Bustos, gestor de proyectos sociales y ambientales con casi dos décadas de trayectoria, dirige la Fundación El Árbol, organización socioambiental nacida jurídicamente en 2013 en Concepción. Su propósito central es equilibrar la relación entre las personas, la sociedad y la naturaleza, fortaleciendo la resiliencia de ciudades, localidades y comunidades golpeadas por la crisis ambiental.

La entidad articula su trabajo en dos ejes principales. El área de basura cero apunta a reducir la generación de residuos y a gestionarlos de forma más eficaz, con especial énfasis en plásticos y orgánicos mediante compostaje comunitario. El área de ecosistema se orienta a la restauración a escala de paisaje, entendiendo que la regeneración ambiental debe ser también social y colectiva. Ambos ejes se cruzan con un enfoque de economía regenerativa.

La fundación surgió al constatar que Concepción, pese a su tamaño y escala humana, mostraba escasa relación con el reciclaje y que quienes lo practicaban —los recicladores de base— lo hacían en condiciones precarias. Desde entonces, El Árbol ha trabajado en dignificar ese rol y en convocar a la ciudadanía a asumir hábitos más sostenibles, más allá de culpar al sistema.

Neira es crítico con los números actuales: en Chile no se recicla más del 10 % de lo generado y se sigue produciendo material nuevo. Aunque el reciclaje sigue siendo urgente, insiste en que es insuficiente si no se cuestiona el modelo lineal de extracción, producción, consumo y desecho. Los esquemas de basura cero, afirma, son una filosofía de vida que genera impactos sociales, ambientales y económicos, pero requieren regulación legal y cambios en la producción.

El problema de los residuos, explica, comienza cuando las personas depositan sus desechos en una bolsa negra, la cierran y olvidan la cadena completa. En el Gran Concepción los rellenos sanitarios están al límite y muchas comunas pagan altos costos logísticos por trasladar basura a otros territorios. Separar los orgánicos en origen, sostiene, permitiría en dos décadas reducir emisiones de metano y devolver nutrientes a la tierra en lugar de generar contaminación anaeróbica.

El director de El Árbol propone entender los territorios como sistemas socioecológicos complejos, donde conviven comunidades, sistemas naturales, políticos y administrativos. Solo dialogando y valorando las necesidades de todos los actores —incluida la naturaleza— se podrá decidir el uso más justo de los espacios con capital natural. Critica los modelos de desarrollo centrados en el PIB y el crecimiento, que no miden desarrollo humano, felicidad ni resiliencia climática.

Entre las amenazas actuales menciona la expansión de proyectos extractivos de tierras raras y la distribución eléctrica en zonas como Penco y comunas periurbanas (Hualqui, Florida, Santa Juana, Nacimiento), donde existen saberes agroecológicos valiosos para la adaptación al cambio climático. También señala los grandes paños forestales de monocultivo como factor histórico de incendios voraces por falta de diversidad y de planificación que alterne espacios de conservación y restauración.

Para Neira, la restauración ecológica exige más que reforestar: control de especies invasoras, riego, gobernanza ciudadana permanente y corredores biológicos que conecten ecosistemas urbanos y periurbanos. Advierte que muchos predios forestales privados quedan abandonados y que falta voluntad para un modelo de desarrollo que ponga en valor el capital natural de Chile. A escala local, la articulación social y comunitaria es clave; a escala país y región, urge medir bienestar y capacidad de adaptación, porque la participación ciudadana actual no es vinculante y el centralismo limita las decisiones territoriales.



sábado, octubre 03, 2026

Tomé celebra Día de la Música Chilena con homenaje a Cecilia Pantoja

Este domingo 4 de octubre la comuna será sede de la celebración central impulsada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, que por primera vez destaca a una artista regional como figura protagónica junto al natalicio de Violeta Parra.

Este domingo 4 de octubre, desde las 15:00 horas, el Gimnasio Municipal de Tomé acogerá la jornada principal del Día de la Música y de los Músicos Chilenos con entrada liberada. La actividad, organizada por el Consejo de Fomento de la Música Nacional con respaldo de la Municipalidad local, pone en el centro a Cecilia Pantoja Levi, conocida como “La Incomparable”, nacida en la comuna y considerada una de las voces esenciales de la música popular del país.

La conmemoración incorpora este año un enfoque renovado: además de evocar el natalicio de Violeta Parra, comienza a destacar a otras personalidades que desde distintos territorios han enriquecido la historia musical chilena. Cecilia Pantoja es la primera artista reconocida bajo esta nueva mirada.

La seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio del Biobío, Carolina Tapia, valoró el significado de la elección: “Para el Biobío es muy significativo que la celebración central del Día de la Música Chilena llegue a Tomé para homenajear a Cecilia. Ella nació aquí y desde esta comuna construyó una voz, una presencia escénica y una personalidad artística que marcaron profundamente nuestra música popular. Celebrarla en su tierra también es reconocer a Tomé y una identidad cultural que forma parte de la historia de nuestra región y de Chile”.

El programa artístico reunirá a Nicole, Los Ramblers e Ineino, junto a Los Guaypes Club y la Banda Cerro Alegre Hot Jazz, que ofrecerá un tributo especial a la homenajeada. También participarán Carlos Correa y Elizabeth Moya, ganadores del Festival de la Voz Juvenil “Cecilia, La Incomparable”.

La autoridad regional subrayó que “que un hito nacional ocurra en el Biobío es también una expresión concreta de descentralización y del reconocimiento al trabajo artístico que se desarrolla en las regiones. Aquí conviven grandes trayectorias, creación regional y nuevos talentos que demuestran que se sigue potenciando la música y la cultura de Chile”.

Tras la jornada de Tomé se desplegará el Mes de la Música, una programación regional que combina formación para el sector, mediación con comunidades educativas, conciertos y actividades en el espacio público a lo largo de las tres provincias del Biobío. Entre el 14 y el 22 de octubre se realizarán iniciativas en Concepción, Tomé, Contulmo y Los Ángeles, incluyendo la jornada de profesionalización “Biobío Musical: Redes, gestión y futuro musical”, procesos de mediación, conciertos educativos y acciones vinculadas al legado de Cecilia Pantoja y la Nueva Ola.

En Tomé, el 15 de octubre se desarrollará una mediación artística escolar y el 19 un concierto educativo en la Escuela República de Panamá, ambos centrados en la figura, el repertorio y el legado de la artista. El miércoles 21 de octubre, día de su natalicio, la Plaza de la Independencia de Concepción será escenario de una gran intervención musical abierta a la ciudadanía, que reunirá expresiones doctas, populares, folclóricas y de raíz, con el cierre de un artista o banda de relevancia nacional. La actividad busca transformar el principal espacio público de la capital regional en un lugar de encuentro y circulación artística.

jueves, octubre 01, 2026

Huerta comunitaria de la UdeC: un espacio de aprendizaje, biodiversidad y autogestión vecinal


El sociólogo Basilio Giovanetti Álvarez, profesional de vinculación con el medio de la Universidad de Concepción, detalla cómo un antiguo basural de 600 m² se transformó en una huerta comunitaria participativa que reúne a vecinos, niños, estudiantes y adultos mayores en torno a la agroecología y la gobernanza horizontal.

El sociólogo Basilio Giovanetti Álvarez, quien se desempeña como profesional senior en la Dirección de Vinculación con el Medio de la Universidad de Concepción y representa a la vicerrectoría en la huerta comunitaria del campus, explicó el origen y funcionamiento de esta iniciativa. Nació pocos meses después del estallido social por demanda de vecinos del sector Parque Ecuador Norte, Plaza Perú, la ONG Manzana Verde y representantes de jardines infantiles. Los habitantes de departamentos y espacios reducidos buscaban un lugar adecuado para cultivos y acciones de aprendizaje vinculadas a la conservación de la biodiversidad.

La universidad cedió entonces un predio de aproximadamente 600 metros cuadrados que antes funcionaba como basural. El terreno pasó por procesos de mejora de suelos, instalación de terrazas de cultivo y sistemas de riego alimentados con energía solar. La lógica del proyecto no apunta a cultivos extensivos ni al uso de químicos, sino a una experiencia educativa centrada en la conservación de la agrobiodiversidad.

Hoy el espacio recibe a adultos mayores, niños de jardines infantiles, vecinos, estudiantes universitarios y público de diversas edades que participan en prácticas de cultivo urbano. Giovanetti subrayó que Concepción ha vivido un intenso proceso de gentrificación que ha relegado los espacios públicos y de cultivo hacia la periferia, por lo que la huerta representa una respuesta concreta a esa carencia en el entorno inmediato de la universidad.

La gobernanza es un elemento central. Existe una mesa de gobernanza integrada por representantes de las distintas organizaciones e instituciones que participan. Nadie es propietario de los espacios: la huerta los cede. Según el sociólogo, la evaluación es muy positiva, pero requiere años de trabajo para construir confianza, delimitar roles y sostener una participación voluntaria y deliberada basada en el interés común por aprender e interactuar.

Giovanetti destacó que el éxito de estos espacios comunes no depende solo de que el Estado o una institución los entregue, sino de instalar capacidades para que las personas puedan autogestionarlos. Insistió en la necesidad de generar alianzas, fortalecer líderes comunitarios (diferentes de los jefes jerárquicos) y crear agentes de cambio en juntas de vecinos, clubes de adultos mayores y territorios. Los programas públicos, dijo, requieren seguimiento prolongado y no solo la instalación inicial.

En 2026, con financiamiento de la vicerrectoría, se implementó la segunda versión de cursos gratuitos quincenales los sábados. Se ofrecen diez talleres sobre compostaje, enmiendas de suelo, polinizadores, ilustración botánica, ungüentos con extractos de plantas de la propia huerta y cocina con productos cultivados allí. Para Giovanetti, estos jardines funcionan como aulas vivas que permiten transferir conocimientos experienciales a otros espacios urbanos degradados, convirtiéndolos en lugares de bien común y fortaleciendo la cohesión social a través del aprendizaje colectivo.