miércoles, diciembre 29, 2010

Manifiesto Nº 2 (Intervención en Seminario Reconstrucción y Patrimonio)

No a la terremotización. Si a la manutención de Tomé

Por Rolando Saavedra Villegas.

Tomecinos Nativos y Adoptados.

Visitas ocasionales o esporádicas, que apreciáis nuestro terruño.

Libero mi voz, respetuosa y apasionada, impregnada de sal y clorofila, para invitaros a mirar con el alma lo que acontece en nuestra ciudad comunal. Ya no es hora de preocuparnos, sino de “ocuparnos” en detener y/o evitar la “terremotización” dirigida hacia los pocos bienes patrimoniales que nos quedan.

El proceso de “terremotización” de Tomé, se inició con la quiebra y destrucción vandálica de la prestigiosa industria textil FIAP, siguió con la demolición del Edificio de madera denominado Casa de Empleados ubicado en Egaña esquina Sotomayor, donde funciona un precario terminal de taxis colectivos. Continuó al frente con la casa-castillo de don Selim Molina, lugar en que se instaló un local comercial, que desde hace más de diez años se mantiene con materiales y estructura provisoria, a pocos metros de la Plaza. Lo insólito es que allí se vende materiales de construcción. El único aporte histórico a nuestra ciudad, es que son precursores en el uso de container o contenedores como moderna solución a construcciones provisorias para varias décadas. No olvidemos que en Bellavista fue demolido, nadie sabe con qué propósito, el Chalet de “Los Cerezos”.

Cabe preguntarse ¿Quiénes son los culpables de la terremotización tomecina? A nuestro juicio son aquellos(as) que tienen poca conciencia de la trascendencia del hombre y la mujer a través de sus obras. Son infractores quienes no cumplen diligente y oportu-namente su función fiscalizadora, es decir, son funcionarios que no funcionan o que ignoran lo que tienen que hacer o que no asumen responsabilidades de su cargo y esperan que se les diga lo que tienen que realizar o en qué momento tienen que funcionar. Las autoridades tienen la responsabilidad de autorizar o prohibir. Los funcionarios tienen la obligación de funcionar.

Después del 27/F, muy a nuestro pesar, hemos descubierto la existencia de personas superpoderosas, capaces de provocar terremotos grado 9,9 y destruir sin miramiento lo que las fuerzas telúricas no fueron capaces de abatir. Poseen tal poder, que no ocupan sus manos y ni siquiera se ensucian. A lo más usan la fuerza de una firma o el poder de una llamada telefónica. Bajo sus órdenes, son otros los que se exponen y convierten en cómplices de sus designios. A quienes manifestamos opiniones conservacionistas o disidentes, se nos acusa de estar en contra del progreso.

¿Quiénes autorizaron y/o permitieron derribar la edificación urbana más antigua e histórica de nuestra ciudad? La canción ya la conocemos: “Yo no fui”.

La “Casa de los Hinrichsen” no alcanzó a ser “Casa de los espíritus”. Fue adquirida por la Congregación Religiosa “Hijas de la Caridad” de San Vicente de Paul, para ampliar el prestigioso colegio que administran. Bien por la educación. Esperábamos, como “caridad patrimonial”, que a lo menos se conservara la fachada del edificio, sin embargo todo fue arrasado, en un acto de violenta “terremotización” que transformó en escombros el lugar que paradojalmente era la única casona protegida por el Plan Regulador de Tomé, como Inmueble de Conservación Histórica.

El lar de los Hinrichsen, nos acompañó por más de 140 años con su sobria estampa arquitectónica. En un país como el nuestro en que los terramaremotos demuestran su poderío varias veces en un siglo, ese tiempo de sobrevivencia nos parece una eternidad, más aún cuando la presencia de la familia Hinrichsen se ha mantenido inalterable en nuestra tierra de mar por siete u ocho generaciones, siendo al parecer nuestra única y más longeva dinastía ciudadana. Es oportuna esta hora y edad para reconocer que fueron los Hinrichsen primigenios, quienes consolidaron la condición de puerto de nuestro Tomé, siendo armadores, navegantes, agentes navieros, vicecónsules, políticos, comerciantes, proveedores de agua, leña, carbón y alimentos a las embarcaciones, empresarios industriales de cerveza y gaseosas y por si fuera poco, construyeron el muelle al norte de Quichiuto, para desembarcar herramientas, materiales y maquinarias que hicieron posible la construcción de la vía ferroviaria que nos vinculó en forma segura y expedita con Chillán y Concepción.

No olvidemos que en esa casa por un tiempo más que prudente vivió desde 1876 el héroe naval Ignacio Serrano Montaner, junto a su esposa Emilia Goycolea, quienes después habitaron al frente, donde ahora está la estatua que honra a la atleta Lisa Peter. Por eso y mucho más, la perdida de la Casa Hinrichsen ha afectado la sensibilidad histórica y estética de quienes amamos y admiramos la herencia de nuestros antepasados. Observamos cómo, a vista y paciencia de todos, hemos perdido varios rasgos de nuestra facial identidad local, lo cual asombra, indigna o entristece a quienes regresan a esta tierra y se encuentran con una ciudad que en varios sectores les resulta desconocida, por el extravío de los íconos citadinos.

La triste y lamentable situación de la Casa Hinrichsen, que dejó en evidencia la debilidad de nuestras instituciones, leyes y normas destinadas a la conservación de nuestro patrimonio, no debiera ser un sacrificio inútil, debe ser la motivación para terminar con la “mantención” de nuestras escasas edificaciones patrimoniales. No sirve hacer “mantención”, ya que ello significa lisa y llanamente mantenerlas en el deplorable estado en que están. Lo que requieren, es “manutención” es decir, que reciban tratamiento de conservación y amparo.

No estamos invadiendo o atentando contra el derecho a propiedad, sino simplemente invocando con fuerza y convicción que todos los ciudadanos tenemos derecho a ser y hacer ciudad.
La ciudad como conjunto nos pertenece a todos, esta es nuestra ciudad y la ciudad de cada uno de los nativos y adoptados que por diferentes circunstancias navegamos y soñamos en ella. Los verdaderamente tomecinos, hemos forjado un sentido de pertenencia, en que olas, nubes, hojas y piedras tienen un valor que nos hace apreciar y querer el tesoro que poseemos. Amamos las calles, sus esquinas, muros y veredas. Admiramos nuestros cerros tutelares con sus jardines espontáneos y viviendas maromeras. Llega a tanto la pasión por nuestro terruño, que por el solo hecho que un vehículo de la locomoción colectiva ostente la palabra TOME, desde el momento en que subimos a él, nos sentimos como en casa.

Sin embargo, también existen quienes demuestran todo el rango que va desde la indiferencia hasta el desprecio por lo nuestro. ¿Cuál es la razón que lleva a demostrar tan poca valoración por lo que nos han heredado nuestros antepasados con originalidad, esfuerzo, calidad y resistencia?
Si hubiéramos sido egipcios ¿existirían las pirámides?.

Los mamíferos somos animales territoriales, por ello es tan normal que tengamos lugares precisos de nuestra propiedad, el lado de la cama en que dormimos, donde dejamos nuestras pertenencias, el lugar de la mesa en que comemos, nuestras calles de transito preferidas. La vereda del frente o la de acá, Los Tres Pinos o los Bagres, el Puente de los Aburridos, el Mirador del Caupolicán, el Collén contaminado o el Neuque profanado, son nuestros bienes colectivos, de tanto valor como la que tiene nuestra Plaza que nunca ha sido de Armas y el Balneario “El Morro”, nuestra mejor postal y carta turística.

La “mantención” de nuestros pocos edificios patrimoniales, nos está llevando a una suerte, mejor dicho mala suerte de cubanización de nuestra humilde arquitectura, en donde al igual que en La Habana los edificios ya han olvidado sus colores o tonos originales, a la vez que sufren reparaciones que ofenden o denigran el proyecto original. Un cruel ejemplo de ello, lo representa el caserón llamado “el Palomar” ubicado al poniente del Liceo Industrial y que a mediados del siglo pasado fuera su internado.

También hay gestos positivos. Se agradece a la Comunidad de San Francisco de Sales de Vitacura, el millonario aporte financiero que permitió demoler y devolver la estética a la Torre Campanario de la Iglesia de Nuestra Sra. de la Candelaria (sólo falta la techumbre piramidal y la cruz que sostenía el cielo). La campana, que en bajorrelieve expresa “Parroquia de Tomé, 1948, Arsenal de Marina, Thno” fue instalada al interior del campanario, sin embargo, por razones de seguridad permanece enmudecida. La otra, fundida en 1952 y que en sobre-relieve dice “Parroquia de Tomé”, sigue esperando un lugar apropiado para ser ubicada.

Dada la situación del campanario parroquial, se podría terminar con su mutismo religioso musical, dotándolo de un carillón electrónico.

La Iglesia Cristo Rey de Bellavista, gracias a su feligresía y erogaciones extranjeras, volvió a tener erguido su campanario que el terremoto reciente dejó convertido en gorro de gnomo o enanito. Sin embargo, se insiste en darle un color que no es propio al gris original, que le otorgó don Carlos Werner cuando la erigió en memoria de su hija Edith, y que lució por más de 60 años.
La Capilla de “Nuestra Señora de los Rayos” de la Población “Carlos Mahns” sigue implorando para lograr recursos suficientes que permitan su reparación o mejor dicho reconstrucción. Los estanques emplazados en el Cerro La Pampa, se han convertido en espadas de Damocles para los vecinos, dado que en cualquier momento pueden caer. El Cuartel General del Cuerpo de Bomberos, espera financiamiento para su reconstrucción y recobrar su hermoso diseño original. Debe prescindir del tercer piso que anuló su equilibrio arquitectónico y recuperar su torre que cobijaba su impresionante sirena de alarma.

La ex estación de ferrocarriles sigue con su imagen que recuerda a un bombardeo. Los túneles ferroviarios sobreviven a pesar que ya no existe el tendido de hierros paralelos. El sendero pedestre que ha quedado como mudo recuerdo, no debe ser invadido por vecinos ambiciosos. Tomé tiene la oportunidad de convertir en ciclovía esa ruta para comunicar Punta de Parra con Dichato y ser un aporte a la comodidad vial y al turismo, que sigue siendo nuestra gran esperanza de desarrollo.

Es justo destacar la sobrevivencia del ex Fuerte “San Martín” de Punta de Parra, el ex Teatro Cine Tomé, que nos heredó el profesor José Santos Bustos, la Casa de la Familia Vilches en Portales 1310, a media cuadra de la Plaza y que fuera sede de la Gobernación después del terremoto de 1939 y la Casa de la Familia Ramírez Bisset de calle Nogueira (actualmente sin moradores), que resistieron dignamente su tercer terremoto, consagrándose cada uno como paradigma de las cosas bien hechas en el pasado. Se suman a ellos los ex Sindicatos de Obreros de las Fábricas Nacional de Paños Tomé y Bellavista, las poblaciones de obreros y empleados textiles, cuyas edificaciones son posteriores al terremoto de 1939, así como el edificio de oficinas públicas Ex Gobernación de Tomé, todos los cuales requieren un pronto y efectivo programa de “manutención”.

No todo está perdido de lo poco que nos queda, sin embargo nos asiste la duda ¿Cuánto tiempo van a durar o los vamos a conservar?.

¡Aún nos queda ciudad, ciudadanos!.

¡Salvemos lo poco que nos queda!

(*) Profesor e Historiador de Tomé. Concejero del CPPT.
romanvilleg@yahoo.es
Seminario "Reconstrucción y Patrimonio" realizado en el Balneario “El Morro” de Tomé, 11 de diciembre del 2010.

Gratitud a mis amigos Esteban Hinrichsen - Patricia Ortiz y a mi colega Paulina Hinrichsen, que me otorgaron el privilegio de ingresar a su hogar ancestral,
en donde también habitó la Historia de nuestro puerto a la esperanza.
RSV

jueves, diciembre 23, 2010

Casa Hinrichsen: Un trozo de la historia que ha sido destruido

Fuente: Tiempo Real (Periodismo UdeC).

Muy cerca de la playa El Morro en Tomé, se encuentra hoy sólo la fachada de lo que fue la Casa Hinrichsen, único edificio protegido por el Plan Regulador de Tomé en su artículo 27 como Inmueble de Conservación Histórica. Esta protección, sin embargo, no le sirvió de nada el pasado 9 de diciembre cuando la estructura se comenzó a desmoronar a manos de un grupo de carpinteros, contratados por sus actuales dueñas: Las Hermanas de La Compañía de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul.

Este patrimonio es parte importante da la memoria de la ciudad, fue residencia de una de las familias mas influyentes de la zona, los Hinrichsen, quienes estuvieron ligados a la actividad política y económica. Don Guillermo Hinrichsen Schoener fue el segundo alcalde de la ciudad en el año 1910”, explica Karin Müller, integrante de Sur Patrimonial, un grupo de personas que desde un tiempo ha realizado trabajos de rescate y puesta en valor del patrimonio cultural. Pero antes de eso, en la misma vivienda habitó Ignacio Serrano Montaner, a quien se le asignó a la cañonera Covadonga, y más tarde fue trasladado por orden de Prat a la Esmeralda, como teniente segundo.

Las religiosas dueñas de la casa en estos momentos, no quisieron entregar declaraciones al respecto.

Para los tomecinos, esta casa tenía un importante valor emocional y estético. Era parte de la vida de todos quienes crecieron allí y llamaba la atención de los turistas, por su arquitectura clásica y elegante.

Al municipio se le enviaron cartas (para detener las obras e intentar rescatar algo) que nunca respondió, el Seremi de vivienda Enrique Matuschka contestó que el único que podía paralizar las obras es Director de Obras Municipal, pero se le planteó que el municipio de Tomé estaba en paro y que si pasaba muchos días era muy posible que no quedara nada que rescatar, puesto que en esos momentos seguían trabajando en la demolición”, cuentan integrantes de Sur Patrimonial y del Consejo Comunal para el Patrimonio Tomé.

Gracias a estas gestiones las obras fueron detenidas, pero la mayor parte de la edificación había sido destruida, y solamente la fachada, sin sus pilares frontales, queda aún de pie. En una reunión que se sostuvo el 13 de diciembre entre participaron Luis Pérez, Director de Obras Municipales de Tomé; Marissa Macchiavello, Unidad de Diseño, municipalidad de Tomé; Elena Mayorga, representante del Concejo Comunal del Patrimonio de Tomé; Jorge Ortiz, profesional a cargo de las obras de demolición y en representación de los propietarios; Miguel Ángel Hernandez, Jefe del Departamento de Desarrollo Urbano de SEREMI MINVU, entre otros, se acordó que:

-La casa deberá ser reconstruida, manteniendo la fachada, e intentando que el interior sea lo fiel a la estructura original.

-La municipalidad definirá los lineamientos morfológicos y arquitectónicos que deberán regir la construcción que se ejecute (reconstrucción y obra nueva);
-La empresa a cargo de la obra, una vez que tenga el levantamiento y un anteproyecto, coordinará con el municipio una reunión con los actores relevantes de en el tema de patrimonio de la ciudad, para consensuar el diseño propuesto.

Es así, como a pesar de que no hay vuelta atrás, es posible que aún exista una esperanza para este patrimonio, y para que las futuras generaciones también puedan admirarlo.


miércoles, diciembre 15, 2010


Navarro, senador de la comuna de Tomé: “esto es una burla para los funcionarios despedidos”

En Tomé insólito: 3,5 millones en masajes se gastará la Inspección del Trabajo

  • El legislador pidió al Ministerio del Trabajo que evalúe esta situación y que además, informe si esto es una política nacional de la nueva forma de gobernar

“Como insólito”, calificó el senador Alejandro Navarro la licitación para postular a darle sesiones de masajes a 8 funcionarios de la Inspección del Trabajo de Tomé, por un monto de hasta 100 UTM, es decir, aproximadamente tres millones y medio de pesos, los que se gastarán en una de las comunas que fue duramente afectada por el terremoto y por el tsunami que arrasó sus costas.

El parlamentario de la comuna señaló que “este es un hecho gravísimo e incomprensible. Mientras en Tomé, hay miles de familias damnificadas del terremoto, viviendo en aldeas, que ni siquiera cuentan con agua potable ni alcantarillado, en una de las comunas con más cesantía de Chile, la Inspección hace tamaña licitación, lo que es una burla para la zona, que aún no ha podido levantarse ni reconstruirse; y también una burla para los miles de trabajadores despedidos de los servicios públicos con la barata excusa de reducción de presupuesto”.

“Acá estamos hablando de una licitación de masajes de relajación de 3,5 millones de pesos, es decir alrededor de 400 mil pesos por funcionario para que una empresa vaya a su lugar de trabajo a hacerle masajes. Eso es una locura, algo que no tiene explicación”, agregó.

Navarro dijo que “considero que la Inspección no ha sido responsable. El país entero ha sido testigo de las casi 7 mil despidos del sector público, de las desvinculaciones, muchas de ellas por “reducción de presupuestos” en los servicios públicos, según el gobierno; entonces no se entiende cómo por un lado, dejan a miles de familias sin un sustento y por otro, invierten en estas cosas que en nada ayudan al fortalecimiento de la Inspección del Trabajo, como desarrollar acciones para dar una mejor y oportuna atención y resolución de casos de los trabajadores que acuden a sus oficinas, etc.

“Y en ese sentido-continuó- pedimos que el Ministerio del Trabajo tome cartas en el asunto y evalué el accionar de la Inspección de Tomé, y que además entregue un informe detallado de que si esto es una política nacional de contratos de masajistas y si esto se realiza a lo largo de todo Chile. Lo que vendría siendo parte de la nueva forma de gobernar”.

Navarro comentó que el llamado a la licitación N° 4623-95-L110, denominado “Sesiones de Masaje para Funcionarios de la Inspección del Trabajo de Tomé”, contempla “56 sesiones de cama de masajes termoeléctrica para relajación, para problemas de espalda, tratamiento del estrés, circulación sanguínea, entre otros (07 sesiones para 08 funcionarios); 14 sesiones en plataforma vibratoria (10 minutos por sesión). Y en caso de no disponer el producto-señala en forma textual- se aceptará en forma alternativa 24 sesiones de terapia de biomagnetismo (tratamiento preventivo de enfermedades diagnosticadas, alineamiento energético del cuerpo).

lunes, diciembre 13, 2010


EDITORIAL

Hoy todos en Tomé somos un poco más pobres


Pese a las advertencias y peticiones de un pequeño grupo de tomecinos, en los últimos días desapareció una de las últimas construcciones patrimoniales de la ciudad, que era la Casa Hinrichsen.

Esta hermosa vivienda tenía su fachada en buenas condiciones y habría bastado que cualquier organismo del Estado se hubiese interesado en ella para rescatarla y mantenerla para las futuras generaciones. Algo se se ha hecho en Valparaíso y también en Lota, con los pabellones mineros.

No existió esa generosidad con Tomé y se permitió que este bien patrimonial se destruyera. No por culpa de las religiosas de la Escuela Margarita Nasseau, quienes sólo vieron aquí un terreno para ampliar su proyecto educacional, algo muy deseable para la comuna, sino para el resto de los tomecinos, que no fueron capaces de movilizarse, reunirse, organizarse y exigir que este bien privado, pero de interés patrimonial, fuera preservado.

Ahora sólo queda lamentarse. Porque cualquier cosa que se construya aquí no tendrá, probablemente, ni una fracción del valor arquitectónico, cultural y patrimonial que representaba la hermosa Casa Hinrichsen. Una parte de la memoria histórica de Tomé se ha perdido y no por culpa del terremoto. Hoy todos en esta pequeña ciudad somos un poco más pobres.
















En Dichato los niños tuvieron fiesta navideña


Con la presencia del ministro de Obras Públicas, Hernán de Solminihac, y de la intendenta Jacqueline van Rysselberghe, ayer domingo se realizó en Dichato una multitudinaria fiesta navideña organizada por la Intendencia.

En el espectáculo, montado en una carpa, se presentó un atractivo espectáculo que fue presenciado por cientos de menores, la mayoría de los cuales hoy habita en alguno de los campamentos o aldeas que existe en Dichato, luego de que perdieran sus casas en el tsunami del pasado 27 de febrero.

La intendenta les aseguró que el Gobierno está trabajando intensamente para devolverles sus casas y la calidad de vida que tenían antes del terremoto. Sin embargo, por mientras esa reconstrucción se produce, les proveerá de las mejores condiciones posibles en el lugar en que hoy se encuentran.

sábado, diciembre 11, 2010

En Tomé comienza demolición de Casa Hinrichsen, donde vivió teniente de la Covadonga


Fuente: Radio Bío Bío.

Se inició la demolición de la Casa Hinrichsen, la única casona protegida por el Plan Regulador de Tomé como Inmueble de Conservación Histórica y fue el municipio el que, ahora, levanta el decreto para poder entregar los subsidios de reconstrucción, post terremoto, a sus actuales propietarias.

La casona fue comprada a la familia Hinrichsen, por la Congregación religiosa “Hijas de la Caridad” de San Vicente de Paul, para ampliar un establecimiento educacional que está aledaño. Tenían la intención de recuperar parte de ella, pero no es esa la forma en la que se trabaja ahora.

Allí vivió Ignacio Serrano, teniente de la “Covadonga” y héroe de Iquique, quien en 1876 fue designado subdelegado marítimo de Tomé y al comenzar la Guerra del Pacífico, la cerró y llevó a su esposa a Melipulli, hoy Puerto Montt, donde la dejó con amigos. Él fue sepultado en Valparaíso junto a Arturo Prat.

Es una edificación de dos pisos de albañilería confinada en estructura de madera, donde se usó como mortero adobe, tipología constructiva muy curiosa, lo que le da una singularidad única- dijo el arquitecto Ariel Orellana.

Es parte de la memoria de la ciudad, donde vivió una de las familias más influyentes de la zona, los Hinrichsen, ligados a la actividad política y económica. Guillermo Hinrichsen Schoener fue el segundo alcalde de Tomé, principal agente naviero del puerto, encargado de realizar los trámites de exportación y fue gestor de la primera Planta Cervecera, ubicada en calle Nogueira, donde se creó y fabricó la bebida “Ginger Ross” y “Aloja de Culén”, además de tres cervezas: la sencilla, doble y laguer, llegando a exportarla.

Las religiosas actúan dentro de la legalidad, ya que tienen los permisos para demoler. Durante el terremoto sufrió daños propios de las edificaciones de adobe, pero la estructura está en buenas condiciones.

jueves, diciembre 02, 2010


Polémica porque municipio construye "Monumento a la Biblia" en Plaza de Tomé

Sorpresa ha causado entre los tomecinos comprobar la instalación de una piedra de grandes dimensiones en el centro de la plaza de armas de la comuna, mientras que los restos de la Fontana de los Tritones permanecen tapados por plásticos, a la espera de su restauración.

En la piedra se está tallando un "Monumento a la Biblia" que es impulsado por algunas iglesias evangélicas de la comuna, en una ciudad es mayoritariamente católica.

Al conocer de qué se trata este monumento, algunos tomecinos se han mostrado de acuerdo, porque viene a significar la importancia que ha ido adquiriendo la religión protestante en la comuna. Sin embargo, para otros se trata de una obra de mal gusto, que sólo viene a desvalorizar el principal espacio público de la ciudad, que debería estar libre de artefactos religiosos y por el contrario, ser un área de encuentro de toda la comunidad, eminentemente laico y civil.