domingo, septiembre 27, 2015

EDITORIAL: La esperanza de tener un Tomé más limpio

Tomé es una de las ciudades costeras más bonitas y pintorescas del sur de Chile. Esto lo decimos, sin duda, con un punto de vista que está indudablemente afectado por el cariño que todos los tomecinos sentimos hacia el lugar de nuestro origen.

Esta belleza se debe, en parte muy importante al privilegiado paisaje natural que tiene nuestra bahía, conocida como "Bahía de la herradura" durante la Colonia, en que se fueron asentando pescadores artesanales que construyeron sus casas a orilla del mar desde por lo menos el siglo XIX.

Fue la influencia alemana que levantó las fábricas textiles, sin embargo, la que modeló los barrios obreros que hoy dan su característica más típica a la comuna, sumado a las bodegas de vinos y otras pequeñas industrias y comercios que se establecieron durante todo el siglo XX.

Toda esta armonía urbana sufrió un duro golpe durante la dictadura. La ciudad pareció ser "castigada" por el régimen militar, por ser una ciudad "obrera", que tuvo la primera fábrica en Chile expropiada por la Unidad Popular y sus calles y espacios públicos fueron simplemente abandonados en la década del 1980.

El deterioro se acrecentó con la quiebra de las fábricas y luego vino un largo período durante las décadas de 1990 y 2000 en que poco y nada se hizo para mejorar la ciudad. Para empeorar las cosas, surgió la moda del "grafitti" y cientos de edificios y casas fueron ensuciados por estos rayados. Lo propio hicieron las campañas políticas y los nombres de los candidatos madajeramente pintarrajeados por todos los rincones.

Tomé perdió así gran parte de su belleza y pese a su interés de ser una ciudad "turística", el aspecto de abandono y desidia de sus espacios públicos, sumado a la basura y a los perros callejeros, acrecentaron este marasmo.

Pero así como no hay mal que dure cien años, lentamente en los últimos años se han visto señales alentadoras: se recuperó la plaza de armas y se restauró la Fontana de los Tritones, se hemosearon otras plazas y jardines, se construyeron ciclovías y se abrieron nuevos espacios públicos, con jardines, en la Playa Bellavista y en la Costanera.

Una nueva señal de esperanza la han dado algunas agrupaciones de jóvenes, que incluso desafiando la autoridad, ha realizado una limpieza de las playas Bellavista, El Morro, Estación y del Paseo del Estero. Han sacado la basura y han blanqueado las paredes. Incluso intentaron intervenir el edificio público de Correos de Chile, pero fueron impedidos por Carabineros, que les hizo ver la ausencia de permisos. El fin de semana recién pasado limpiaron, pintaron y hasta plantaron flores en la Parroquia del Cerro Carlos Mahns.

Estos esfuerzos contrastan con la desidia de muchos vecinos que no pintan sus casas ni limpian su entorno. No bastan estas pequeñas obras para terminar con la basura, los perros vagos, ni los miles de rayados que afean muchos rincones de nuestra ciudad. Sin embargo, sin una señal de esperanza de que tal vez, sólo tal vez, Tomé tenga un futuro más limpio y mejor.

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