Urge una evaluación científica independiente sobre si mantener la exclusión en el Gran Concepción.
Concepción y la Región del Biobío (junto a Ñuble) son las únicas zonas de Chile donde el agua potable de las redes urbanas no se fluorura, a diferencia de las otras 14 regiones del país, que aplican esta medida de salud pública desde la expansión del programa nacional a partir de 1996. La exclusión se consolidó a mediados de los años 90, tras una intensa campaña de oposición impulsada por académicos de la Universidad de Concepción, organizaciones locales como Corbiobío y sectores ciudadanos que alertaron sobre posibles riesgos del flúor sistémico y exigieron mayores estudios de impacto.
Hoy, mientras cerca del 76 % de la población urbana chilena recibe agua con concentraciones óptimas de flúor (entre 0,6 y 1,0 mg/L según región), los más de 1,4 millones de habitantes del Biobío no cuentan con esta intervención comunitaria. La medida, pionera en Chile desde el piloto de Curicó en 1953 y reiniciada formalmente en Valparaíso en 1985-86, busca prevenir la caries dental de forma equitativa, especialmente en grupos vulnerables, y ha mostrado reducciones en la experiencia de caries en estudios nacionales.
Según informes del Ministerio de Salud (Minsal) y datos recientes (2022-2023), la cobertura nacional de agua potable fluorada en población urbana se sitúa en torno al 76 % (algunas estimaciones previas llegaban al 82 %). Las concentraciones óptimas definidas por las autoridades sanitarias regionales oscilan entre 0,6 y 1,0 mg/L (según temperatura y estudios locales). Las regiones que aplican la medida (con resoluciones vigentes) son: Arica y Parinacota, Tarapacá, Antofagasta, Atacama, Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana, O’Higgins, Maule, Araucanía, Los Ríos, Los Lagos, Aysén y Magallanes.
Existe evidencia nacional e internacional que asocia la fluoración del agua (en concentraciones óptimas) con reducciones de caries dentales (históricamente 40-60 % en estudios tempranos; más recientes muestran mejoras en índices ceod/COPD y aumento de niños libres de caries, del orden del 15 % o más en dentición temporal/permanente, con mayor beneficio en grupos vulnerables). Estudios chilenos (incluyendo análisis de datos de establecimientos educacionales y tesis de impacto) encuentran menor prevalencia y severidad de caries en zonas con ≥0,5 ppm de flúor frente a las que no lo tienen, controlando variables socioeconómicas. También se reporta aumento de fluorosis dental (mayormente leve o cuestionable). Evaluaciones de costo-efectividad la consideran altamente eficiente.
La persistencia de la no fluoración en el Gran Concepción no se sustenta en una evaluación científica actualizada, seria, objetiva e independiente que responda de manera concluyente si esta decisión debe mantenerse o revertirse. Existe evidencia de beneficios en prevención de caries y de costo-efectividad a nivel país, pero faltan estudios de cohorte robustos que comparen de forma rigurosa los indicadores de salud bucal, fluorosis y eventuales efectos sistémicos entre el Biobío y regiones fluoradas, controlando variables locales como dieta, uso de dentífricos y acceso a atención.
Más de tres décadas después de la campaña que detuvo la medida es necesario un análisis independiente, transparente y basado en la mejor evidencia disponible. Solo así se podrá determinar, con rigor y sin sesgos, si la exclusión del flúor en el agua del Gran Concepción sigue siendo la mejor opción para la salud de sus habitantes o si corresponde reevaluarla en el marco de una política nacional coherente.