domingo, agosto 16, 2026

Habitantes del Biobío siguen sin flúor en el agua potable tras décadas de oposición



Urge una evaluación científica independiente sobre si mantener la exclusión en el Gran Concepción.

Concepción y la Región del Biobío (junto a Ñuble) son las únicas zonas de Chile donde el agua potable de las redes urbanas no se fluorura, a diferencia de las otras 14 regiones del país, que aplican esta medida de salud pública desde la expansión del programa nacional a partir de 1996. La exclusión se consolidó a mediados de los años 90, tras una intensa campaña de oposición impulsada por académicos de la Universidad de Concepción, organizaciones locales como Corbiobío y sectores ciudadanos que alertaron sobre posibles riesgos del flúor sistémico y exigieron mayores estudios de impacto.

Hoy, mientras cerca del 76 % de la población urbana chilena recibe agua con concentraciones óptimas de flúor (entre 0,6 y 1,0 mg/L según región), los más de 1,4 millones de habitantes del Biobío no cuentan con esta intervención comunitaria. La medida, pionera en Chile desde el piloto de Curicó en 1953 y reiniciada formalmente en Valparaíso en 1985-86, busca prevenir la caries dental de forma equitativa, especialmente en grupos vulnerables, y ha mostrado reducciones en la experiencia de caries en estudios nacionales.

Según informes del Ministerio de Salud (Minsal) y datos recientes (2022-2023), la cobertura nacional de agua potable fluorada en población urbana se sitúa en torno al 76 % (algunas estimaciones previas llegaban al 82 %). Las concentraciones óptimas definidas por las autoridades sanitarias regionales oscilan entre 0,6 y 1,0 mg/L (según temperatura y estudios locales). Las regiones que aplican la medida (con resoluciones vigentes) son: Arica y Parinacota, Tarapacá, Antofagasta, Atacama, Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana, O’Higgins, Maule, Araucanía, Los Ríos, Los Lagos, Aysén y Magallanes.

Existe evidencia nacional e internacional que asocia la fluoración del agua (en concentraciones óptimas) con reducciones de caries dentales (históricamente 40-60 % en estudios tempranos; más recientes muestran mejoras en índices ceod/COPD y aumento de niños libres de caries, del orden del 15 % o más en dentición temporal/permanente, con mayor beneficio en grupos vulnerables). Estudios chilenos (incluyendo análisis de datos de establecimientos educacionales y tesis de impacto) encuentran menor prevalencia y severidad de caries en zonas con ≥0,5 ppm de flúor frente a las que no lo tienen, controlando variables socioeconómicas. También se reporta aumento de fluorosis dental (mayormente leve o cuestionable). Evaluaciones de costo-efectividad la consideran altamente eficiente.

La persistencia de la no fluoración en el Gran Concepción no se sustenta en una evaluación científica actualizada, seria, objetiva e independiente que responda de manera concluyente si esta decisión debe mantenerse o revertirse. Existe evidencia de beneficios en prevención de caries y de costo-efectividad a nivel país, pero faltan estudios de cohorte robustos que comparen de forma rigurosa los indicadores de salud bucal, fluorosis y eventuales efectos sistémicos entre el Biobío y regiones fluoradas, controlando variables locales como dieta, uso de dentífricos y acceso a atención.

Más de tres décadas después de la campaña que detuvo la medida es necesario un análisis independiente, transparente y basado en la mejor evidencia disponible. Solo así se podrá determinar, con rigor y sin sesgos, si la exclusión del flúor en el agua del Gran Concepción sigue siendo la mejor opción para la salud de sus habitantes o si corresponde reevaluarla en el marco de una política nacional coherente.