Funcionarios de la salud y organizaciones vecinales piden concretar la compra de un terreno en el camino a Dichato para levantar un moderno hospital, argumentando que el actual edificio ya no responde a las necesidades sanitarias ni de seguridad de la comuna.
La comunidad de Tomé volvió a levantar la voz para exigir al Gobierno Regional y al Ministerio de Salud que concreten la compra del terreno destinado a la construcción de un nuevo hospital para la comuna. La demanda surge en medio de crecientes cuestionamientos por las limitaciones del actual recinto asistencial, cuya infraestructura ya no logra responder a la demanda sanitaria local.
La historia del sistema hospitalario tomecino se remonta a la década de 1940, cuando un edificio de madera atendía las necesidades de salud de la población. Posteriormente, en 1995, se inauguró el actual hospital con el objetivo de modernizar la atención médica. Sin embargo, tras casi treinta años de funcionamiento, dirigentes y vecinos aseguran que el recinto quedó completamente sobrepasado.
Funcionarios y representantes sociales advierten que hoy existen contenedores habilitados en patios y múltiples espacios adaptados para suplir la falta de capacidad. Según señalan, las condiciones actuales afectan tanto la calidad de atención de los pacientes como el trabajo cotidiano del personal de salud, en un contexto donde el crecimiento demográfico de la comuna superó ampliamente las proyecciones consideradas en los años noventa.
La principal alternativa para emplazar el futuro hospital corresponde a un terreno de ocho hectáreas ubicado en el sector camino a Dichato. La propuesta es considerada estratégica debido a la amplitud del espacio disponible, que permitiría proyectar un edificio superior a los 60 mil metros cuadrados y con posibilidades de expansión futura.
Otro de los factores clave para la comunidad es la seguridad del emplazamiento. Tras la experiencia del terremoto y tsunami del 27 de febrero de 2010, consideran fundamental que el principal recinto asistencial de la comuna quede fuera de zonas de inundación, garantizando su funcionamiento ante eventuales emergencias o desastres naturales.
Pese al consenso técnico sobre la necesidad del proyecto, persiste incertidumbre respecto al financiamiento, debido al actual escenario de restricciones presupuestarias y ajustes fiscales. Frente a ello, organizaciones sociales de Tomé advirtieron que no aceptarán nuevas postergaciones y emplazaron a las autoridades a concretar la adquisición del terreno antes de que el proyecto pierda vigencia administrativa.




