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El organismo ambiental del Biobío concluyó que la iniciativa minera cumple con las exigencias normativas vigentes, paso clave para una inversión estimada en US$130 millones que se desarrollaría en la zona costera de la provincia de Concepción.
El proyecto de extracción de tierras raras que se pretende desarrollar en la comuna de Penco dio un importante paso en su tramitación ambiental luego que el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) del Biobío recomendara aprobar su Estudio de Impacto Ambiental. La iniciativa, impulsada por Aclara Resources con participación de CAP, ha generado amplio debate en la zona y es seguida con atención por comunidades vecinas como Tomé debido a sus posibles efectos económicos y ambientales.
La recomendación quedó plasmada en un extenso Informe Consolidado de Evaluación, donde el organismo concluyó que el proyecto cumple con la normativa ambiental vigente y que las observaciones formuladas durante el proceso fueron adecuadamente abordadas por la empresa. El documento también valoró las medidas de mitigación, compensación y reparación propuestas para enfrentar eventuales impactos.
La inversión considerada alcanza los US$130 millones y contempla la creación de alrededor de 2.200 empleos directos e indirectos durante los nueve años de operación proyectados. Sus promotores sostienen que la iniciativa podría transformarse en una de las más relevantes del sector minero no metálico en la región, aportando además al desarrollo de nuevas cadenas productivas vinculadas a tecnologías avanzadas.
Según los antecedentes técnicos, la extracción de arcillas con contenido de tierras raras se realizará mediante maquinaria móvil, incluyendo excavadoras, cargadores y camiones, sin recurrir a explosivos. La planta procesadora tendría una capacidad cercana a las 3.100 toneladas húmedas de concentrado al año, equivalentes a unas 1.700 toneladas secas anuales del material.
El informe ambiental también establece obligaciones para la etapa de cierre del proyecto. Entre ellas destaca la restauración de las áreas intervenidas mediante la recuperación de terrenos y la incorporación de especies vegetales nativas, con el objetivo de favorecer la rehabilitación ambiental una vez concluidas las faenas extractivas.
Las denominadas tierras raras corresponden a un conjunto de minerales estratégicos utilizados en la fabricación de tecnologías modernas como baterías, vehículos eléctricos, aerogeneradores, pantallas, sistemas de iluminación eficiente y dispositivos electrónicos. Debido a su importancia para la transición energética y diversas aplicaciones industriales, estos elementos han adquirido relevancia mundial en medio de la creciente competencia entre las principales potencias económicas por asegurar su suministro.