Angie Ubilla es profesional de Ecoturismo y desde hace más de 15 años trabaja vinculada a la conservación de la naturaleza. Actualmente es directora del Parque Ecológico CEA Nativo, una iniciativa privada ubicada en Cañete que protege un área de 10,5 hectáreas de bosque nativo, donde se desarrollan actividades de monitoreo, educación ambiental, integración comunitaria y experiencias vinculadas al ecoturismo.
La iniciativa surgió durante la pandemia, período en que, según explica Ubilla, se hizo evidente la necesidad de fortalecer el trabajo local y generar espacios de encuentro en torno a la conservación. En ese contexto nació la marca CEA Nativo, orientada a la conservación y educación ambiental del bosque nativo, articulando a voluntarios que participaron en actividades como limpieza de ríos, educación ambiental, plantación de árboles y trabajo conjunto con comunidades y municipios.
Desde su experiencia, Ubilla observa importantes oportunidades para que las comunidades del Biobío se vinculen con sus espacios naturales. En particular, destaca el potencial que existe en comunas como Tomé, donde percibe una conciencia ambiental y un interés creciente por proteger el entorno. A su juicio, esta valoración puede relacionarse con nuevas actividades económicas, especialmente aquellas vinculadas al ecoturismo y a formas de desarrollo compatibles con el cuidado del medio ambiente.
Entre las principales amenazas para la conservación identifica los incendios forestales, señalando que la prevención y la responsabilidad humana tienen un papel fundamental. Al mismo tiempo, plantea que la protección de la naturaleza puede convivir con el desarrollo económico y que existen alternativas asociadas a la investigación, el ecoturismo y el uso sostenible de los espacios naturales. “Tiene que existir un manejo sostenible y consciente”, sostiene, planteando la necesidad de profesionales capaces de abrir nuevas posibilidades para relacionarse con los ecosistemas.
Una de las áreas que CEA Nativo busca desarrollar son las terapias forestales o “baños de bosque”, experiencias que incorporan el contacto con el entorno natural y que, según explica Ubilla, cuentan con investigación científica sobre sus efectos en la reducción del estrés. El parque trabaja con grupos pequeños y también desarrolla actividades de educación ambiental para establecimientos educacionales, mientras busca acercar esta propuesta a empresas y al área de la salud.
Ubilla plantea que el desafío es avanzar hacia una relación más integrada entre conservación, bienestar, actividad económica y participación comunitaria. En esa línea, CEA Nativo busca generar alianzas con empresas interesadas en financiar experiencias de contacto con la naturaleza para sus trabajadores y explorar colaboraciones con instituciones de salud. Para la directora del parque, el futuro pasa por reconocer el valor de los ecosistemas y, al mismo tiempo, generar mecanismos que permitan conservarlos mediante actividades sostenibles.