Secuelas de incendios forestales, problemas viales y escasa inversión privada mantienen en jaque el desarrollo de la comuna, donde el turismo y la construcción languidecen mientras el debate público se concentra en proyectos externos.
La comuna de Tomé arrastra serias dificultades para reactivar su economía local. El sector turismo, uno de los principales pilares potenciales, fue duramente golpeado por los incendios forestales del último verano. Las llamas bloquearon el camino Liquén Tomé y devastaron la localidad de Punta de Parra, dejando un panorama desolador que aún afecta la llegada de visitantes y la actividad comercial asociada.
A las consecuencias de los incendios se suman los problemas crónicos de conectividad vial. La actual ruta presenta dificultades permanentes, con frecuentes accidentes en sectores como Quebrada Honda y Cuesta Caracoles. Estos incidentes no solo generan temor entre los conductores, sino que también limitan el flujo de turistas y el transporte de bienes, encareciendo la logística y desincentivando nuevas iniciativas económicas.
La escasez de fuentes de empleo consolida el panorama complejo. Los principales empleadores de la comuna se concentran en el comercio local, la pesquera Camanchaca y los puestos generados por la municipalidad y otros empleos públicos. Esta dependencia restringe las oportunidades para la población y frena el crecimiento sostenido del mercado laboral.
Pese a las dificultades, la gestión municipal ha logrado avances visibles en el ordenamiento urbano. El centro de la ciudad luce más ordenado y se percibe una mayor limpieza en calles y espacios públicos, lo que mejora la calidad de vida de los habitantes y proyecta una imagen más cuidada de la comuna.
Otro aspecto positivo ha sido la reapertura de la calle Portales tras finalizar las obras de colectores de aguas lluvia, que ha permitido un tránsito más expedito y ha aliviado parte de los problemas de congestión en el sector céntrico. Sin embargo, estos logros puntuales no compensan el estancamiento general de la economía local.
El sector construcción, por su parte, languidece. Son escasos los nuevos proyectos inmobiliarios, tanto en vivienda como en infraestructura pública o privada. La falta de inversión privada y de iniciativas frescas mantiene paralizado un rubro clave para el empleo y el dinamismo económico. Mientras tanto, el debate público sigue centrado en la preocupación por el proyecto de tierras raras en Penco, dejando en segundo plano la necesidad urgente de reactivar la economía interna de Tomé.